martes, 11 de agosto de 2015

Le grand bal (El gran baile)



Santiago Rusiñol, 1891. Colección Masaveu

Óleo sobre lienzo

71'5 x 59'5 cm. 

El modernismo catalán se caracterizó por intentar conectar con las ideas internacionales y escapar de las limitaciones del ambiente provinciano de la época. Desde mi humilde punto de vista, la pintura catalana, ya desde Fortuny a mediados del siglo XIX, debería reivindicar una consideración muy superior a la que posee actualmente dentro de nuestro arte. 

Si hace unos meses hablábamos de Pere Borrell y citábamos el Museu del Modernisme, ahora le toca el turno al barcelonés, del que, aunque varias de sus obras se encuentran dispersas por diferentes lugares (las más importantes, sin duda, las de la colección Masaveu, como la que nos ocupa), para hacerse una idea global de su trayectoria podemos dirigirnos al Museu Cap Ferrrat en Sitges (ahora convertido en sección del Museu Nacional d'Art de Catalunya). 


Si hace unos meses hablábamos de Pere Borrell y citábamos el Museu del Modernisme como obligado lugar de peregrinaje a todos los amantes de esta corriente, ahora le toca el turno a la casa museo del  pintor barcelonés: el Museu Cap Ferrrat en Sitges (ahora convertido en sección del Museu Nacional d'Art de Catalunya). Su obra se encuentran dispersas por diferentes lugares (las más importantes, sin duda, las de la colección Masaveu, como la que nos ocupa), pero indudablemente, esta visita es también obligada. En ella se encuentra, por ejemplo, La  casa de préstecs (La casa de empeños):


Santiago Rusiñol, 1889. Museu Cap Ferrat (Sitges)

Óleo sobre lienzo

97,8 x 130'2 cm. 

Es particularmente interesante la loggia del piso superior, donde  destacan las alegorías La poesía, La música y La pintura, en tres ojivas de la sala y el óleo La morfina, todas obras de 1894.  

La reproducción no es muy buena, pero es la que proporciona el museo

Santiago Rusiñol, 1894. Museu Cap Ferrat (Sitges)

Óleo sobre lienzo

115 x 87'36 cm. 

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