jueves, 15 de enero de 2015

Morte della Vergine (La muerte de la Vírgen)


Michelangelo Merisi da Caravaggio, 1606. Musée du Louvre (Paris)

Óleo sobre lienzo

369 x 245 cm.

Caravaggio pintó este lienzo para que se colocase sobre un altar, lo cual ya da una idea de la osadía de la obra. La luz que proviene del cielo recorre calvas, cuellos y manos, antes de iluminar el cadáver con claros signos de enfermedad (los tobillos verdosos, el estómago hinchado). Por supuesto que los carmelitas de Santa Maria de la Scala no compraron el cuadro: se dice que la modelo era una prostituta que se había ahogado en el Tíber. En esta obra, el consuelo no aparece por ningún lado.

Dado que Caravaggio realizó la obra en el punto de más éxito de su carrera, fue también su mayor escándalo.

Al final, el lienzo fue comprado por Rubens para Vicente Gonzaga, duque de Mantua. El flamenco quedó fascinado por él, no sin antes reprochar a su autor el que no realizase bocetos previos.

Con esta pintura se entiende perfectamente la relación entre el Barroco y la Contrarreforma: su contemplación es más fuerte que un par de homilías.

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