sábado, 6 de diciembre de 2014

Fontaine Médicis



Alphonse de Gisors y otros, comenzada alrededor de 1630; terminada en 1866. Jardin du Luxembourg (Paris)

Frontal de 12 x 14 m. de altura 

Si en la entrega anterior mencionábamos a la amante oficial de Enrique IV de Francia, ahora debemos hablar de su segunda mujer, Maria de Médicis, reina regente de Francia a la muerte de su marido, que encargó esta obra al ingeniero florentino Thomas Francine, con el objeto de decorar los alrededores del palacio de Luxemburgo, que acababa de ordenar construir, junto con otras fuentes, jardines y terrazas que ya no existen hoy en día. 



Su intención era recrear los jardines del Boboli, que había conocido en su infancia en Florencia. En particular, esta obra era su cueva Bontalenti particular. Originalmente, estaba formada por tres nichos semicirculares separadas por cuatro columnas de orden toscano, decoradas con almohadillas y carámbanos. Está coronada por un gran frontón con los escudos de armas de Francia y de los Médici, flanqueado con dos figuras alegóricas que representan a los ríos Sena y Rin, realizadas por Pierre Biard. 


Dibujo de la fuente de Jacques-François Blondel, arquitecto francés autor de Architecture françoise (1752), Bibliothèque Nationale de France

Inicialmente, de ella no manaba agua, a pesar de contar con un grifo en el nicho central, dado que estos jardines están situados en la Rive gauche del Sena, donde no hubo agua hasta un tiempo después. 

A mediados del siglo XVIII la fachada se encontraba en mal estado. Las dos ninfas originales habían desaparecido y la pared contra la que se había construido la fuente se había desmoronado. En 1811, Jean-François Chalgrin, el arquitecto del Arco del Triunfo, la restauró por orden de Napoleón. Encargó a los escultores Francisque Duret, Claude Ramey y Jean-Antoine-Gervais Talamona que reemplazasen las estatuas, que habían desaparecido. El escudo con las armas se sustituyó por un sencillo rectángulo decorado con carámbanos, como se puede ver en la fotografía de más abajo. Se colocó una pequeña Venus de mármol blanco en el nicho principal y se transformó en fuente alimentando de agua al pequeño estanque que tenía delante.


La fuente, fotografiada por Charles Marville entre 1851 y 1855 (Musée Carnavalet, Paris

En 1850, los edificios sobre los que estaba situada la fuente son demolidos y el arquitecto Alphonse de Gisors, que en aquel momento estaba trabajando en el palacio de Luxemburgo, la dotó de un estanque mas grande.

La década siguiente es la época de la remodelación de Paris a cargo del barón Haussmann. Su proyecto para el Senado necesita de la reorganización de varias calles de los alrededores, de la destrucción de parte de los jardines de Luxemburgo y del desplazamiento de la fuente. Después de una larga oposición al proyecto, en 1862, la fuente fué desmontada piedra a piedra y vuelta a reconstruir treinta metros más allá de su emplazamiento original por Alphonse de Gisors, quien restituye el escudo de armas, tal y como fue diseñado originalmente y construye la piscina actual, de unos cincuenta metros de largo, entre dos hileras de plátanos. 



En su nueva ubicación, Auguste Ottin es el encargado de las esculturas  de mármol que actualmente contienen sus nichos. En el principal, podemos encontrar su Polyphème surprenant Galatée fans les bras d'Acis (1866). A los lados, un fauno (¿Pan?) y la diosa Diana.

Alphonse de Gisors se encarga también de proporcionar una fachada oriental al conjunto. La fuente de Leda, que había construido el arquitecto Louis-Simon Bralle bajo el Imperio de Napoleón, va a ser demolida. Así, se incorpora a la parte trasera de la fuente Médicis, pasando inadvertida para los paseantes. Su bajorrelieve central, Léda métamorphosé en cygne (1807) es obra del escultor Achille Valois. Obsérvese como en la fuente original el agua partía del pico del cisne.



Por último, Alphonse de Gisors encargó al escultor Jean-Baptiste-Jules Klagmann terminar la fachada con la cúpula y el frontón sobre el que yacen dos ninfas.



Si viajáis a Paris en otoño, os recomiendo que os deis un garbeo por los jardines de Luxemburgo y dediquéis un rato a contemplar la fuente, ya que es un entretenimiento de los más estimulante.



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