sábado, 25 de octubre de 2014

Léa



Charles-Édouard Jeanneret-Gris (Le Corbusier), 1931. 大成建設ギャルリー・タイセイ / Galerie Taisei (横浜市 / Yokohama)

Óleo sobre lienzo


146 x 114 cm.


Brutales. La mayor parte de sus pinturas son escasamente mostradas. Su colorido es fascinante; su trazo, magnífico. Si hay un calificativo que me viene rápidamente a la cabeza para designarlas es el de poéticas. En esta, un vaso, transparente y profundo a la vez, está colocado sobre una mesa para cócteles junto a un cigarrillo. A su izquierda, un violín, que parece estar comenzando a mimetizarse con la escultura de detrás. Una ostra entra por la puerta, como irrumpiendo en escena. Una planta crece en el suelo, en tanto que en la ventana (¿o sobre el cuadro?) hay un ¿pendiente?. La confusión visual entre las patas de la mesa y las sombras es llamativa: la mezcolanza entre objetos naturales y artificiales era algo que interesaba particularmente al arquitecto. Supongo que el nombre del cuadro y su significado evocan a una mujer. 

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